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Criterio
para la dependencia de sustancias
Dra. Elke Kort
(kort@servidor.unam.mx)
Conductas
y rasgos de personalidad
Se parte del acuerdo general en el
campo del estudio y tratamiento de las adicciones, que
no existe una estructura definida de personalidad que
conduzca a la adicción. Barriguete C., A (1996) en su
libro Lo que el vino se llevó (Psicodinamia del
Alcoholismo) lo dice de esta manera: “... no existe un
perfil psicológico del alcohólico o uno específico que
nos pueda ayudar a predecir que tal persona podría
llegar a enfermar. ...no existe una personalidad
prealcohólica. Al alcohólico sólo se le reconoce cuando
se pone en contacto con la bebida. Por eso se llama a la
enfermedad alcoholismo...”
En el libro ¿Por qué nos drogamos?
Estudio psicoanalítico del poder y otras adicciones
Rodríguez Piedrabuena (1996) plantea aspectos a
reflexionar y útiles para guiar al clínico en su labor
diagnóstica y terapéutica: La psicodinamia solo se
explica teniendo en cuenta la constelación psíquica que
presenta cada caso, cada persona y cada situación
particular. Con generalizaciones se traza un plano
descriptivo del individuo, no olvidando que cualquier
teoría es como un mapa, sin él no sabemos adónde vamos
ni dónde estamos, pero el mapa no es la región, ni las
costumbres, ni el clima. Lo que resulta importante antes
de hacer tratamientos o ir a la remodelación de la
conducta, es saber la estructura de la persona,
cimientos y situación general de los puntos vitales
inestables, mal constituidos o en peligro de derrumbe.
Cualquier persona puede destruirse en una tentativa
fallida de regulación y control de sus conflictos
internos mediante las adicciones.
Según las características de la
personalidad se establecen relaciones específicas con
las sustancias adictivas. El autor arriba mencionado
reporta que en el análisis de los toxicómanos han
encontrado características de órdenes muy diferentes y
sin embargo, comunes y presentes en casi todos ellos, ya
sean consumidores de drogas duras o blandas y tolerados
o no por la sociedad. La entrevista estructural de
Kernberg, O., (1984) resulta de gran utilidad para el
diagnóstico de la personalidad y sus rasgos. A
continuación se enumeran algunos síntomas, rasgos y
conductas características cuya descripción detallada se
encuentra en el libro mencionado de Rodríguez
Piedrabuena,J.A.:
·
Conducta
compulsiva; deficiente control de impulsos
·
Falta de
tolerancia a la frustración
·
Inestabilidad
afectiva
·
Defensas
primitivas
·
Alteraciones de
la identidad
·
Juicio alterado
de la realidad
·
Fallas en las
sublimaciones
·
Estructuras
depresivas; negaciones masivas
·
Actitudes y
conductas fluctuantes, ambivalentes e influenciables
·
Falta de
autoestima
·
Predominio del
pensamiento mágico
Evaluación clínica del uso de sustancias psicoactivas
Los
problemas por abuso de sustancias y de salud mental
frecuentemente van unidos. Independientemente de la
queja actual del paciente, la averiguación acerca de una
posible historia de uso de sustancias debe ser parte de
cualquier evaluación. Por eso, el clínico del área de
salud mental necesita aprender cómo llevar acabo la
evaluación precisa del uso de sustancias. Al formular el
diagnóstico, este debe distinguir entre el consumo de
sustancias de manera experimental y ocasional, y una
adicción establecida, bajo los criterios del DSM-IV,
1995.
En personas sin psicopatología
previa, el uso crónico de sustancias produce síntomas
conductuales que pueden imitar cualquier desorden
psiquiátrico. Por ejemplo, síntomas de depresión,
ansiedad y psicosis se pueden producir por el uso
crónico de depresores o estimulantes del sistema
nervioso central (por ej., alcohól o cocaína). Cuando
los individuos con una enfermedad psiquiátrica
preexistente usan sustancias, sus problemas suelen
complicarse o exacerbarse severamente. Sin un
diagnóstico apropiado los pacientes, tratados solo por
quejas en el área de salud mental, suelen continuar o
incrementar el uso del alcohol y drogas. También sucede
al revés: se evalúa y trata la dependencia de sustancias
y no se diagnostican ni se atienden los problemas de
salud mental.
La entrevista diagnóstica
El profesional de salud mental, en
cualquier ambiente de consulta, necesita técnicas
clínicas precisas para hacer una evaluación inicial
exhaustiva del uso de sustancias. La evaluación tiene
distintos propósitos:
1.
Poner al
descubierto un posible problema de abuso de sustancias.
2.
Iniciar
la interacción terapéutica con el paciente.
3.
Dar al
paciente retroalimentación objetiva sobre su conducta
relacionada con el uso de sustancias.
4.
Formular
el diagnóstico. En caso indicado, ofrecer
recomendaciones para el tratamiento.
5.
Realzar
la motivación del paciente a cambiar.
El tono psicológico de la entrevista
En el marco de esta exposición no se dará
la descripción detallada de una técnica de entrevista
clínica, pero si los conceptos y las ideas en las que se
basa. En la práctica se puede observar que se repite la
tendencia de algunos profesionales en el campo de las
adicciones de culpar al paciente adicto por cualquiera y
todas las fallas terapéuticas.
Para revisar este aspecto desde el
punto de vista de una vivencia personal, se recomienda
la lectura de Alma Húmeda, una Fábula de Claudio Isaac
(1998) sobre una experiencia en el ambiente clínico de
desintoxicación aquí en México.
Recientemente, se han publicado
trabajos acerca de estrategias motivacionales (Washton,
A.M., 1995) para tratar con el aspecto más difícil de la
adicción: la ambivalencia del paciente a dejar la
sustancia. El autor describe en qué se diferencía el
enfoque tradicional de confrontación de la negación y
una entrevista motivacional. Aquí algunas sugerencias
para este estilo de entrevistar:
1.
No hay
insistencia en la aceptación de la etiqueta alcohólico
y/o adicto como prerequisito para el cambio.
2.
Se pone
énfasis en la elección y responsabilidad personal del
paciente para el cambio.
3.
Se
entiende la resistencia como respuesta ante la presión
ejercida por el entrevistador.
4.
Se
promueve lograr el acuerdo con las metas del
tratamiento, en lugar de la sumisión inequívoca a las
recomendaciones.
5.
Se considera que el foco de atención debe
ser la ambivalencia y no la negación.
Razones para buscar tratamiento
La presentación inicial del
paciente se ve matizada por las circunstancias que lo
llevan a la puerta del consultorio o de la clínica. Por
ejemplo, hay retos y dilemas especiales a manejar cuando
alguien llega forzado o intoxicado. Es de gran ayuda
tratar de hacer preguntas muy precisas, que permitan
entrar rápidamente al mundo actual del paciente. El
clínico necesita anotar: ¿El uso de sustancias se
menciona dentro de la queja del paciente? ¿Es el uso de
sustancias un problema para el paciente? Si fuera así,
está realmente pidiendo ayuda profesional? ¿Al paciente
se le presiona (la familia, el trabajo, la justicia )
para buscar ayuda? ¿Quiénes exactamente lo presionan?
¿Qué necesita para satisfacer sus demandas? ¿Cuáles
serían las consecuencias si no cumpliera? En este
sentido, las respuestas a las siguientes preguntas
iniciales, suelen ser de gran utilidad clínica: ¿Qué es
lo que lo lleva a buscar ayuda? ¿Por qué busca la ayuda
en este preciso momento y no lo hizo antes, hace
algunos días, semanas o meses?
Cuestionario de Evaluación
Como herramienta de
evaluación se necesita llenar o autoaplicar un
cuestionario que deja al paciente el mensaje, que su uso
de sustancias será examinado con todo detalle durante la
entrevista de evaluación. El cuestionario sobre el uso
de sustancias abarca:
1.
Uso
actual de sustancias (en los últimos 30 días)
2.
Historia
del uso. ¿El consumo de cualquier sustancia significó
alguna vez un problema?
3.
Consecuencias del uso (biomédicas, psicosociales,
sexuales)
4.
Síndrome
de abstinencia
5.
Historia
de tratamientos
6.
Perfil de
riesgos psiquiátricos
El Diagnóstico
El terapeuta tiene que sintetizar los
datos obtenidos para formular un diagnóstico coherente y
las recomendaciones para el tratamiento, si es el caso.
El clínico debe analizar la conducta de la persona a lo
largo del continuo del uso de sustancias, es decir,
desde el uso no patológico, colocado en el extremo bajo,
pasando por el abuso medio, hasta la dependencia en el
extremo alto. Un esquema universalmente reconocido y
manejado son los criterios del DSM-IV, los cuales
resuelven la tarea diagnóstica mediante el proceso de
eliminación. Primero, el clínico determina si las
conductas descritas cumplen con los criterios para
diagnosticar la dependencia de sustancias. Si no fuera
así, se determina si se puede diagnosticar abuso de
sustancias. Si las conductas no pertenecen a las dos
categorías anteriores, por eliminación, caen en la
categoría del uso no patológico.
Bibliografía
Barriguete, A. (1996). Lo que el vino se
llevó. Editorial Diana, S.A. de C.V.: México.
Isaac, C. (1998). Alma húmeda. Una
Fábula. Ediciones Zarebska, S.A. de .V.: México.
Kernberg, O.E. (1995). Psicoterapia
psicodinámica del paciente limítrofe. Editorial Planeta
Mexicana, S.A. de C.V.: México, D.F.
Manual Diagnóstico y Estadístico de los
Trastornos Mentales, DSM-IV (1995). Masson, S.A.:
España.
Rodriguez Piedrabuena, A. (1996). ¿Por
qué nos drogamos? Del poder y otras Adicciones. Estudio
psicoanalítico. Biblioteca Nueva: Madrid.
Washton, A.M. (1989). La adicción a la
cocaína. Tratamiento, recuperación y prevención.
Editorial Paidós: Barcelona, España.
Washton, A.M. (1995). Psychotherapy and
Substance Abuse. The Guilford Press: New York. |