Terapia de Grupo en centros de tratamiento para adicciones

Dra. Elke Kort (kort@servidor.unam.mx)

 

Para alguien con problemas de adicción, se recomienda el internamiento para iniciar un tratamiento de recuperación.  Las clínicas que trabajan con un  programa basado en el modelo Minnesota (Anderson, D.J., 1981; Kort, Elke, 1998) se basan en la conceptualización de la adicción como enfermedad que no se cura pero se controla. A partir de este planteamiento, se trata la adicción como un desorden primario e implica, que la  abstención del consumo de sustancias es la meta inicial del tratamiento. Dicho de otra manera, mientras la persona  consume sustancias, no se puede beneficiar de la terapia, ya sea en una clínica, en el consultorio, en un proceso psicoterapéutico individual o de grupo, a corto y a largo plazo. 

    Esta postura para el tratamiento del adicto encuentra aspectos comunes con la filosofía de Alcohólicos Anónimos (AA). Se ha tardado en pasar de la teoría a la práctica en algunos ámbitos, tanto en los grupos de AA, como entre los clínicos.  Se recomienda la lectura de la reciente obra de Flores, P.J., 1997 quien describe la complementariedad entre  la filosofía de AA y aspectos de la teoría psicodinámica  para la terapia de grupo con adictos.

    Actualmente, depresión, ansiedad y trastornos de carácter se consideran en primer lugar síntomas y no necesariamente causa de la adicción. Se ha observado que cuando las personas se abstienen del uso de sustancias,  los síntomas psicológicos y emocionales pueden desaparecer o disminuir considerablemente. Desde la práctica clínica, la abstinencia es considerada condición necesaria, ya sea para que desaparezcan los síntomas o para iniciar y continuar con un proceso terapéutico.

   Citando a Barriguete, A. (1996) ...en realidad es algo difícil, y muchas veces sin resultado, la tarea del psiquiatra para inducir a su paciente a que solicite ayuda de AA, pero es un requisito para el éxito de la recuperación. El tratamiento psiquiátrico o psicoterapéutico es necesario para el alcohólico, pero la asistencia a un grupo de autoayuda es indispensable .

 

Aspectos específicos para  la terapia de grupo con adictos

Muchos terapeutas entran al campo de las adicciones usando su creatividad y adaptando sus habilidades al contexto de grupo. Algunos utilizan procedimientos que intuitivamente han adoptando de AA. Esto no quiere decir que los principios de AA no sean adecuados. Al contrario, se subraya el entendido que la recuperación de la adicción es a veces imposible sin la utilización de los principios de AA. Sin embargo, AA y otros programas de los Doce Pasos no son terapia de grupo  y las dos modalidades no se deberían confundir. Terapia de grupo no es reunión de grupo AA y tampoco sustituye a AA. Los programas de AA y la terapia de grupo en manos de un clínico hábil, son complementarios para el  tratamiento.  El programa de AA puede mantener sobrio o limpio al adicto, mientras el grupo terapéutico  puede acelerar el proceso de recuperación, al dar la oportunidad de comprender y explorar los conflictos emocionales e interpersonales, que son secundarios o contribuyen a la adicción. 

   Se entiende que el tratamiento en una clínica especializada no es más que un elemento a lo largo del continuo de un proceso de recuperación.  Internarse en una clínica es un paso difícil, generalmente forzado en menor o mayor grado por circunstancias límites. Significa interrumpir la vida normal,  tener la oportunidad de alejarse de  presiones de la vida diaria y de la posibilidad de intoxicarse, hacer un paréntesis entre el presente y el futuro. Es un periodo de sobriedad obligada. La persona puede tomar contacto consigo, sin la droga en el cuerpo. Para los días y semanas del internamiento existen metas concretas, tales como identificar y comprender los efectos del uso de la droga para que,  una vez internalizado este conocimiento, aplicarlo a cambios de conducta visibles y cuantificables en  situaciones concretas.

   La terapia de grupo, una vez dado el primer paso de la abstinencia, ofrece al adicto oportunidades para aprender sobre sí mismo y sus adicciones. Las ventajas de la terapia de grupo se resumen de la siguientes manera (Flores, P.J., 1997):

1.      Identificación mutua y aceptación por los que tienen problemas similares.

2.      Oportunidad para confrontar actitudes ambivalentes y mecanismos defensivos propios  con actitudes de otros.

3.      Confrontación, retroalimentación inmediata y presión positiva de compañeros para lograr la abstinencia.

4.      Cohesión, identificación, apoyo social mientras se aprende a identificar, nombrar y comunicar  los sentimientos.

5.      Estructura, disciplina, límites y al mismo tiempo aprendizaje sobre la recuperación y el uso de drogas.

6.   Esperanza,  inspiración para el futuro y búsqueda compartida de metas e ideas.

 

Modelos de terapia de grupo

Para la revisión de los distintos modelos teóricos de terapia de grupo con adictos se refiere a las obras de Flores, J.P. (1997) y Yalom, I.D. (1983). En general, en la literatura especializada, se insiste en que cada modelo en manos de un clínico entrenado, tiene algo único que ofrecer. Sin embargo, un modelo tiene que ir de acuerdo con las necesidades que determina la problemática a tratar. Para el trabajo con adictos es importante revisar, qué modelo corresponde a las necesidades del individuo y en cuál fase de su recuperación.

     Por eso, para tener éxito con la terapia de grupo hay que mantener y cumplir con dos condiciones: Primero, la tarea y la estructura del grupo deben estar de acuerdo con las necesidades de sus miembros. Cuando el terapeuta y la clínica de tratamiento se adhieren al concepto de la enfermedad, la abstinencia debe ser la meta. Segundo,  la técnica se debe de adaptar para que se empareje con las tareas que permitan alcanzar el propósito del grupo.  Frecuentemente, tanto el terapeuta como los pacientes tienden a vivir  los grupos en términos de técnicas (ejercicios de comunicación, silla caliente) o orientaciones teóricas  (psicodinamia, Guestalt) antes que en términos de metas y tareas a resolver. Así, las técnicas y teorías pueden volverse rituales sagrados,  y no herramientas para lograr la meta que son la abstinencia y la sobriedad.

     En la práctica clínica con grupos de adictos se ha utilizado el modelo de enfoque interaccional de Yalom (Flores, P.J., 1997), considerándolo uno de los más completos y efectivos.  Sus recomendaciones se adaptan fácilmente a las modificaciones necesarias en el continuo del proceso de recuperación del adicto. El modelo puede ser estrechado al inicio (más estructura, en el ambiente clínico cerrado) y ampliado, una vez consolidada la abstinencia y cuando hay menos peligro de recaídas (menos estructura, cuando incorpora consideraciones técnicas más sofisticadas de la psicología del yo y enfoques analíticos modernos).

 

Técnicas  y tareas

   A continuación, basado en los autores Vinogradov, Sophia y Yalom, I.D. (1996), se apuntan algunos aspectos técnicos en la fase inicial del tratamiento: En general, los pacientes son remitidos al grupo después de haber sido desintoxicados y dados de alta en el servicio médico de la clínica. El tema inicial y principal en el grupo es el consumo de sustancias.

    En esta fase, el terapeuta  centra sus intervenciones y el intercambio entre los miembros del grupo en el consumo de las drogas de preferencia.  Se tienen que clarificar y confrontar excusas,  justificaciones y  defensas como negación,  racionalización,  proyección o  humor sarcástico. El adicto utiliza estos mecanismos defensivos para manejar sus relaciones y su vida en torno al abuso de sustancias. Se trabaja como recurso técnico el “aquí y ahora” de la sesión. El objetivo es la creación de vínculos positivos y constructivos entre los miembros del grupo y con el terapeuta, donde los pacientes aprendan a pedir y aceptar apoyo de los demás. Elementos fundamentales para  el trabajo  inicial, son la aceptación incondicional y la retroalimentación  positiva entre  todos. En la fase inicial del tratamiento se emplean técnicas educativas, así como intervenciones conductuales y cognitivas (enseñar a detectar las circunstancias que llevan a consumir y a idear estrategias alternativas).

    En una clínica cuyo trabajo con los pacientes se basa en el concepto de la adicción como enfermedad y la filosofía de Alcohólicos Anónimos, todos los terapeutas deben haber observado  reuniones y estar familiarizados con la filosofía de AA.  Para finalizar se menciona como tarea del terapeuta, asegurar la sobrevivencia del grupo. Es una tarea frecuentemente descuidada, subestimada o ignorada, pero es vital, tanto para el terapeuta como para el paciente y el grupo.

 

La preparación del paciente para el grupo 

   Ingresar a cualquier grupo resulta difícil, y mucho más cuando el paciente se interna en una clínica. Normalmente, lo hace después de circunstancias especiales que precipitan o deciden su ingreso. Al ingresar al grupo muchos pacientes se encuentran en la fase de abstinencia, que va asociada con frecuencia a la dependencia de sustancias.  La atención médica  en la clínica ayuda a reducir síntomas y la necesidad irresistible (craving) de volver a tomar la sustancia. Sin embargo, hay  concomitantes fisiológicos y cognoscitivos debido al cese del uso prolongado de sustancias. En estos momentos, el paciente suele sentirse peor de cómo se le ve y oye.  Así en muchos casos, empieza a participar siguiendo solo intervenciones y sugerencias muy concretas, simples y rudimentarias.

   Aunque sea imposible establecer una verdadera alianza de trabajo con una sola entrevista previa, el encuentro inicial paciente-terapeuta logra reducir considerablemente la ansiedad y el miedo.  Por la carga de trabajo en las clínicas, a veces prácticamente no hay tiempo disponible, pero una presentación, aunque fuera de veinte minutos, es mejor que nada. No hay un método, pero clínicamente se considera útil lograr lo siguiente en la preparación del paciente: 

1.      Establecer una alianza preliminar entre el paciente y el clínico.

2.      Tener una idea clara sobre qué espera el paciente de la terapia.

3.      Dar información e indicaciones sobre la terapia de grupo.

4.      Manejo de la ansiedad o el miedo inicial sobre el ingreso al grupo.

5.      Presentación de las reglas para el trabajo en grupo y obtención de la aceptación por parte del paciente.

 

Bibliografía

 

Anderson, D.J. (1981). Perspectives on Treatment. Hazelden Foundation: USA.

Barriguete, A. (1996). Lo que el vino se llevó. Editorial Diana, S.A. de C.V.: México.

Flores, P.J.  (1997). Group Psychotherapy with Addicted Populations. The Haworth Press: New York.

Kort, Elke  (1998). Modelo de tratamiento para la dependencia de alcohol y drogas. Revista de Trabajo Social, 22:52-57. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM): México.

Vinogradov, Sophia y Yalom, I.D. (1996). Guía breve de psicoterapia de grupo. Paidós: México.

Yalom, I.D. (1983). Inpatient Group Psychotherapy. Basic Books: New York.