|
Un
Modelo de tratamiento para la dependencia de alcohol y
drogas
Dra. Elke KORT *
(kort@servidor.unam.mx)
Hoy en día, el contacto
con el problema de la adicción al alcohol y otras drogas
no le es ajeno prácticamente a ningún profesionista, ya
sean trabajadores sociales, maestros, psicólogos,
médicos, abogados, políticos, comunicadores ni tampoco a
los ciudadanos conscientes del mundo en el que viven.
Las dificultades en el tratamiento
del individuo con dependencia de sustancias son
complejas. Buscar estrategias de tratamiento y
evaluarlas requiere de la colaboración
interdisciplinaria. Se ha visto la necesidad de
estructurar programas integrales donde se trabaja de
manera multidisciplinaria, con atención individual,
grupal y ambiental. El aprendizaje mediante el
intercambio de experiencias lleva a cuestionar,
modificar y enriquecer distintos modelos. Uno solo no
encontrará la solución al tratamiento de la adicción, es
necesario el esfuerzo de muchos. Así como no se necesita
ayudar a un individuo solo, sino a muchos en conjunto,
donde cada uno tiene distintas características,
necesidades, carencias y fortalezas.
En este artículo presentaré la
historia y la filosofía de un modelo de tratamiento,
que desde hace cincuenta años ha servido como fundamento
para estructurar un gran número de programas en los USA
y otros lugares del mundo. Inicialmente fue un programa
de atención para alcoholismo, pero muy pronto se propuso
también como tratamiento para el abuso y la dependencia
de drogas. En la República Mexicana existen algunos
centros de rehabilitación cuyo programa, con ciertas
modificaciones y adaptaciones idiosincrásicas, se basa
en el llamado Modelo Minnesota (Anderson, D.J., 1981),
entre ellos Clínica Cantú en Cuernavaca/Morelos, Monte
Fénix en México, D.F., Oceánica y
recientemente Mansión de Amor en Mazatlán Sinaloa.
Se recomienda dos
lecturas publicadas en México, D.F. una por Barriguete,
A. (1996) sobre la psicodinamia del alcoholismo y la
otra por Isaac, C. (1998) que es una historia personal
sobre la experiencia de un internamiento en un centro de
desintoxicación.
Origen
Antes de la década de los
cincuenta, solo existía un periodo breve de
desintoxicación médica y/o el ingreso a un hospital
psiquiátrico como atención para el alcohólico. Además se
carecía de recursos materiales, había pocos
profesionales que querían trabajar y menos estaban
entrenados para ayudar a los alcohólicos.
El modelo de tratamiento surgió de
la llamada "Experiencia Minnesota". Entre 1948 y 1950 se
fundaron tres centros pioneros de tratamiento de
alcohólicos en el Estado de Minnesota, USA (Pioneer
House, Hazelden y Willmar State Hospital) que desde
entonces han continuado con un trabajo clínico
sistemático para desarrollar y revisar este modelo
integral de atención al adicto y a su familia.
Desde un inicio, la Fundación
Hazelden se ha distinguido por la divulgación de
investigaciones y observaciones del trabajo clínico, así
como por la enseñanza y la publicación de literatura
relevante en el campo de las adicciones en el mundo de
habla inglesa y hispana. La "Experiencia Minnesota"
partió de conceptos nuevos y cruciales, creando una
verdadera filosofía de intervención, radical,
controvertida en aquella época y cuestionada como viable
y practicable. Los nuevos supuestos básicos fueron los
siguientes:
Signos y síntomas del alcoholismo
Un problema fue y también
lo sigue siendo hoy, que la mayoría de la gente niega la
existencia del alcoholismo. Desde luego lo hace el
alcohólico y entre otros, los médicos, los amigos y los
familiares, por lo menos durante un periodo prolongado.
Para identificar el problema existen signos y síntomas
casi idénticos, independientemente de características
demográficas, de personalidad y de heterogeneidad
socio-cultural de las personas. Se unificaron los
criterios diagnósticos y se puntualizó que todos los
alcohólicos beben con exceso, no importando su estilo de
beber, sus personalidades y la clase social a la que
pertenecen. Además, todas las personas suelen tener
consecuencias dañinas por su manera de beber y la
mayoría continúa haciéndolo por años, a pesar de que su
vida se complique y empobrezca en calidad.
El alcoholismo como enfermedad
En 1978 se envió desde
Minnesota un documento de apoyo técnico al Congreso de
los Estados Unidos (Reunión sobre Alcohól y Salud) en el
cual se planteó la hipótesis de que el alcoholismo es,
de alguna manera, una enfermedad. Desde entonces y hasta
ahora, la falta de control sobre la conducta del beber y
la dependencia patológica a pesar de sus efectos
negativos, ha fundamentado la hipótesis de que el
alcoholismo es una enfermedad.
El enfermo no es culpable
En aquel tiempo, a pesar
de no poder establecer una relación entre el alcoholismo
y alguna condición física o psiquiátrica, se planteó que
debería haber congruencia entre considerar el
alcoholismo una enfermedad y no responsabilizar a la
persona de ésta. La implicación terapéutica de este
planteamiento ha sido fundamental para el Modelo
Minnesota.
El alcoholismo como enfermedad
multifacética
Muy pronto se vio, a
través de la experiencia mediante ensayo y error, que
para establecer estrategias efectivas de tratamiento, no
se puede ignorar la complejidad de efectos patológicos
que acompañan al alcoholismo. Pero es fundamental
trabajar primero con la adicción. Si no, se pierde la
recuperación de trastornos psiquiátricos o la
modificación lograda de problemas sociales y/o físicos.
Y a la inversa, ayudar a alguien a aceptar y afrontar
realista y honestamente el alcoholismo y no ayudarle a
manejar otros problemas vitales agobiantes, resultaría
en un fracaso. Las consecuencias asociadas con el
alcoholismo se agruparon como multifacéticas, de índole
físico, psicológico, social y espiritual.
El alcoholismo como enfermedad crónica y
primaria
Aunque se ve que el
alcohólico en tratamiento requiere de ayuda para
resolver problemas que se relacionan con su alcoholismo,
lo esencial es el alcoholismo como enfermedad primaria.
La hipótesis de que el alcoholismo es una condición
independiente, primaria y crónica ha sido muy
importante. Así el tratamiento es la intervención
directa sobre el proceso primario. Esta fue una idea
radicalmente nueva, sobretodo para los profesionales que
aprendieron que el alcoholismo siempre era un síntoma de
alguna situación subyacente.
La educación de la comunidad
No solo el adicto niega su
adicción. Casi toda la comunidad lo hace. Ignorantes, la
gente suele negar la condición usando los mecanismos
mentales que utilizan los adictos. Así, en Minnesota se
vio la necesidad de desarrollar programas educativos
para la comunidad y los medios de información. Son
programas muy divulgados hoy en día. Son educativos y se
dirigen fundamentalmente a las familias, a los empleados
y patrones de empresas (en México se aplican actualmente
en varias empresas). Los programas informativos tienen
valor preventivo, crean conciencia, ayudan a reconocer
peligros, mitos y actitudes de prejuicio en relación al
alcohol y las drogas. Al detectar problemas en la
familia, las escuelas y las empresas se puede buscar la
ayuda disponible en la comunidad.
El concepto de la químico-dependencia
El nombre de
químico-dependencia se hizo popular en muchos Estados de
la Unión Americana. Dependencia de sustancias es el
término equivalente, según el DSM-IV (1995). El concepto
es el mismo y fue crucial en el desarrollo del Modelo
Minnesota. Desde un inicio, en el Willmar State Hospital
se dio tratamiento a alcohólicos y a adictos a
narcóticos. Al final de los cincuenta, los centros
pioneros de tratamiento recibían cada vez mas pacientes
con adicciones "duales". Sobretodo acudían mujeres con
dependencia de alcohol y de medicamentos de
prescripción. Las personas con adicción múltiple usan
las drogas simultánea- o sucesivamente. Según los
creadores del Modelo Minnesota, el tratamiento sirve
para ambas clases de adictos, ya que comparten la
dependencia química. Para profundizar acerca del tema de
las sustancias, sus características y efectos sobre el
Sistema Nervioso Central, se recomienda la lectura del
libro de divulgación científica de Brailowsky, S. (1995)
llamado Las Sustancias de los Sueños.
La
Estructura del Programa de Tratamiento
Las hipótesis resumidas
en los párrafos anteriores sirvieron para desarrollar el
Modelo Minnesota de manera práctica. En el siguiente
apartado se describen los elementos que dan estructura
al programa de tratamiento, las estrategias para
lograrlo y las fases básicas del tratamiento.
Hasta ese momento no existía un
programa estructurado sino un procedimiento breve con
protocolos de desintoxicación médica. Se desarrolló la
idea de que el tratamiento debería tener un programa
progresivo, igual que se consideraba al alcoholismo una
enfermedad progresiva y crónica con distintas fases. Los
primeros conceptos para el programa de tratamiento
fueron los siguientes:
El cuidado
Se decidió que el foco
del modelo de tratamiento sería el cuidado y no la
curación. La meta: Ayudar al adicto a aprender a vivir
con y manejar su condición crónica.
La Filosofía de Alcohólicos Anónimos
La filosofía básica del
programa adoptó los conceptos del Programa de los Doce
Pasos de Alcohólicos Anónimos (AA). La confianza en el
valor de AA vino principalmente de una serie de visitas
informales a miembros de la comunidad y a destacados
líderes de AA en el Estado de Minnesota. El grupo de
profesionales no adictos quería conocer y aprender de
los miembros de AA su manera de acceder al pensamiento y
a la personalidad del adicto.
Comunidad terapéutica
Se pensó que para lograr
las metas terapéuticas, lo mejor sería que los pacientes
vivieran en un espacio clínico. Se decidió crear un
ambiente totalmente estructurado con una serie de
actividades organizada para los pacientes. Se intentaría
propiciar cambios conductuales. Una razón para pensar en
la conveniencia de un lugar cerrado y controlado era,
que el tratamiento sería relativamente corto. Si el
programa iba a ser corto, también debería ser intensivo
para producir un cambio rápido. El foco sería la
intervención directa sobre el proceso primario de la
adicción bajo el lema prestado de AA que dice, “donde no
hay picazón, no rasque”. La meta sería, desarrollar
estrategias para ayudar a cada adicto a modificar el
estilo de vida adictivo.
Equipo multidisciplinario
Ampliando el modelo
médico, se empezó con la formación de un grupo con
distintos profesionistas del equipo hospitalario
psiquiátrico. Se incluyeron médicos, trabajadores
sociales, psicólogos, enfermeras, sacerdotes y algunos
alcohólicos en recuperación. Estos miembros
comprometidos y reconocidos en el grupo de Alcohólicos
Anónimos (AA) de la localidad, se integraron al equipo
interdisciplinario para actuar como "consejeros". Su
tarea iba a consistir en acercarse y acompañar a los
pacientes. No sólo eran necesarios para comunicar la
filosofía de AA, sino se esperaba que fueran un modelo
de recuperación a seguir por los pacientes. Hay
propuestas muy claras para la supervisión del trabajo
del equipo de origen profesional y para-profesional tan
distinto, para garantizar y cuidar el desempeño clínico
y ético en beneficio de los pacientes (Powell, D.J.,
1993).
Estrategias de Tratamiento
1. Grupo basado en tarea
La influencia de las
estrategias de comunicación en los grupos y las juntas
de AA fue clave en el desarrollo del programa. Los
consejeros alcohólicos en recuperación sirvieron para
llevar los grupos basados en tareas. Identificándose con
los pacientes lograron obtener su confianza para que
pudieran dar respuestas abiertas y honestas. La meta de
los encuentros de grupo era ayudar a resolver problemas
personales y apoyar la toma de decisiones relacionadas
directamente con el alcoholismo. Se vio que en un
ambiente de grupo, altamente estructurado y orientado
hacia una tarea, pocos pacientes pueden evadir su
problema primario por mucho tiempo. Como ejemplo, un
grupo rápidamente se enfoca a los tópicos críticos
relacionados con el alcoholismo, como resentimientos,
negación, culpa, grandiosidad y egocentrismo.
2. Grupo de compañeros
Pronto apareció que
algunos pacientes lograron ayudarse mutuamente.
Informalmente, se forman subgrupos pequeños no
estructurados, sin líder. El descubrimiento que personas
enfermas pueden ayudarse mutuamente en algunos aspectos,
sin la ayuda profesional, sorprendió mucho. Así, el
paciente se emancipó de un relación tradicional
pasiva-dependiente con el profesional. Tomó un rol más
activo y comprometido al ayudar a otros. Sin la
influencia de los consejeros de AA, posiblemente, no se
hubiera hecho el descubrimiento de que cuando un grupo
de compañeros en sufrimiento se junta en un ambiente
estructurado para compartir sus problemas crónicos y
comunes, se dan cambios positivos. Personas que no
pueden ayudarse a si mismas, a veces, si pueden ayudarse
mutuamente.
3. Conferencias didácticas
Otra de las influencias
valiosas fue aprender del procedimiento de las reuniones
de AA en cuanto a sus aspectos didácticos. En los
grupos de autoayuda los miembros viejos les enseñan a
los nuevos. Se atienden y escuchan conferencias cortas y
explicaciones sobre la comprensión y experiencia muy
personal de los Doce Pasos y la enseñanza de AA. Como
resultado de este descubrimiento se desarrolló una serie
formal de conferencias para los pacientes. De hecho, las
conferencias se convirtieron en la columna vertebral del
programa. Una de las razones de la efectividad de este
enfoque didáctico podría tener que ver con el anonimato
protector del aula de conferencias. En este ambiente,
los pacientes pueden reconceptualizar su propia
situación sin miedo a exponerse ante los pacientes o el
equipo profesional y, especialmente, sin miedo a tener
que hacer revelaciones personales o vergonzosas.
Las
Fases Básicas del Tratamiento
El tratamiento se puede
resumir en términos de un proceso dinámico secuencial o
como un programa sistemático de tres fases relacionadas:
1. Aceptar la impotencia ante el
alcohol y las drogas
La primera meta del
tratamiento, una vez pasada la desintoxicación y el
proceso de evaluación diagnóstica, es ayudar al paciente
a admitir y aceptar que es impotente ante el alcohol y/o
otras sustancias que alteran el estado de ánimo. En esta
fase se le ayuda a aceptar el hecho que su vida se ha
vuelto incontrolable (ingobernable) a causa de la
adicción. Es el primero de los Doce Pasos de la
filosofía de AA y es un intento directivo para tratar
romper con la negación.
2. Reconocer la necesidad de cambio
La segunda meta del
tratamiento es ayudar al paciente a reconocer que es
crucial para su sobrevivencia cambiar su conducta. En
este momento crítico, el equipo profesional necesita
transmitir al paciente la convicción de que él tiene la
capacidad para hacer cambios. Otro aspecto importante es
ayudar al paciente a ver y entender que la estructura
del programa, la rutina básica para llevarlo acabo, es
el vehículo para posteriormente lograr los cambios. El
periodo de internamiento es de tratamiento, la
recuperación se logrará después, poniendo en práctico lo
que se aprendió en el programa. Se introduce al paciente
al grupo de autoayuda (Alcohólicos Anónimos (AA) o
Narcóticos Anónimos (NA)) como una herramienta esencial
para poder realizar el trabaja de su recuperación.
3. Planear para actuar
La tercera meta del
tratamiento es ayudar al paciente a actuar, tomar
decisiones y cambiar las conductas que necesitan ser
cambiadas. La meta es apoyar al paciente a empezar a
visualizar que podrá y necesitará realizar cambios en su
estilo de vida.
Programa Familiar
En los últimos diez años
se reconoció que un programa de rehabilitación completo
debe ofrecer ayuda para la familia e incluirla en el
tratamiento. Se diseñó un programa familiar, entendiendo
como familiar todas las personas significativas y
cercanas al adicto ya sean miembros de la familia,
amigos, jefes u otros. La razón para dar tratamiento a
los familiares es clara, igual que el paciente, la
familia necesita modificar actitudes rígidas,
repetitivas y respuestas inadecuadas ante la conducta
del adicto. La familia aprende cómo centrarse en sus
respuestas ante la enfermedad y no en la enfermedad en
si. Por lo anterior una de las metas principales es que
los familiares dejen de dar las mismas respuestas
patológicas que da el adicto.
El programa se estructura como una
experiencia educativa y vivencial. La familia recibe la
misma información que el paciente, además se le ayuda a
prepararse para cuando el familiar regrese; cómo lograr
que su vida no gire alrededor del adicto y cómo
desprenderse del alcohol o la drogas y no de la persona.
Otro objetivo del programa es ayudar para que la familia
deje que el adicto resuelva sus problemas y los demás
empiecen a vivir su propia vida. El programa familiar es
de corta duración, se suele dar dentro o fuera del
centro de tratamiento. Hay conferencias didácticas,
sesiones de terapia de grupo donde los participantes
comparten sus experiencias. Se fomenta que la familia
asista a grupos de autoayuda.
Cuidado Continuo
El modelo
de Minnesota es hizo comprehensivo o integral en el
grado que pudo establecer una red de servicios
esenciales, donde el tratamiento es parte de un cuidado
continuo. El paciente sale del tratamiento preparado
para una siguiente fase, con un plan para trabajar en su
recuperación. Permanece en contacto para recibir apoyo
por parte de una red de atención organizada por el
centro de tratamiento. La mayoría de los pacientes
regresan directamente a su ambiente anterior, con la
recomendación de integrarse al grupo de AA o NA en su
localidad. Otros se transfieren a una "casa de medio
camino" donde continúan bajo tratamiento, se integran a
su vida laboral y algunos se transfieren a atención
especializada psicológica o médica. En Minnesota se pudo
evaluar que hay una relación directa entre el número de
pacientes recuperados y el desarrollo de la extensión de
la red del cuidado continuo.
Resumen
Se presenta el modelo de
tratamiento de Minnesota originado en los Estados Unidos
en los años cincuenta. Sus planteamientos han servido
para desarrollar programas de rehabilitación para
alcoholismo y drogas en el mundo y en México. Se
estructura la atmósfera terapéutica para ofrecer el
apoyo profesional y la guía necesaria para alcanzar las
metas de tratamiento. Es un enfoque integral y
multidisciplinario, orientado hacia la abstinencia y
basado en los principios de los Doce Pasos. Los
principios de Alcohólicos Anónimos (AA) y Narcóticos
Anónimos (NA) son fundamentales. El modelo aboga por el
concepto enfermedad sin cura, pero con recuperación,
siempre y cuando se adhiera a las propuestas del
programa. Con el tratamiento se pretende alcanzar dos
metas a largo plazo. La primera, la abstinencia de
alcohol y/o otras drogas. La segunda, una vida de
calidad con salud física y emocional. Para lograr las
metas a largo plazo, se trabaja con las metas a corto
plazo que son: 1. Ayudar al adicto y a su familia a
reconocer la enfermedad y sus consecuencias en su vida.
2. Ayudar a la persona a admitir que necesita ayuda y
convencerse que podrá vivir una vida constructiva con la
realidad de una enfermedad que no tiene cura. 3. Ayudar
a la persona identificar cuáles son las conductas que
tiene que cambiar para poder vivir con la enfermedad en
una forma positiva y constructiva. 4. Ayudar a la
persona a traducir su entendimiento en acción para
desarrollar un estilo de vida diferente. El modelo
Minnesota incluye un programa de Cuidado Continuo
desarrollado y estructurado como red de apoyo para la
persona en recuperación.
Referencias
Anderson, D.J.
(1981). Perspectives on Treatment.
USA: Hazelden Foundation.
Barriguete, A. (1996). Lo que el
vino se llevó. México: Editorial Diana, S.A. de C.V.
Brailowsky, S. (1995). Las
Sustancias de los Sueños. México, D.F.: Fondo de
Cultura Económica.
Isaac, C. (1998). Alma Húmeda. Una
Fábula. México: Ediciones Zarebska, S.A. deC.V.
Manual Diagnóstico y Estadístico de
los Trastornos Mentales, DSM-IV (1995).
España: Masson, S.A.
Powel, D.J. (1993). Clinical
Supervision in Alcohol and Drug Abuse Counseling.
New York: Lexington Books. |